| “Bajo las alas divinas” |
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| Escrito por Francisco |
| Lunes, 21 de Marzo de 2011 23:29 |
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(Experiencia de Roque y su hijo (hermano de Francisco) El día 11 de Abril de 1992 Raúl pone sobre la mesa de la celebración, por indicación de Jesús Martín, que vienen a Madrid desde Las Palmas un padre con su hijo de días, para que el niño sea operado de corazón; necesitan alojamiento. Le decimos a Raúl que si les parece y lo ven a propósito en nuestra casa tenemos sitio. Nos encontramos con una lectura de Eclesiástico que dice: “Ayude a tu prójimo en sus necesidades”. La recibimos como palabra en esta situación concreta. El día de la operación, miércoles 23, Agustín se encuentra con el Salmo 91 “Bajo las alas divinas”. Se lo ofrece a Roque (padre del niño operado), que lo escucha y pide se lo escribamos. Lo he tenido todos los días sobre la mesa. Entre otras cosas el Salmo dice: “A tu lado caerán mil y a tu diestra diez mil y a ti nunca te alcanzará”. Al lado de Carlos (el niño) en el hospital han muerto dos niños cuando estaba en la UVI y otro cuando estaba en planta. Roque nos cuenta que su mujer está muy intranquila, que no se fía de lo que él le dice, por lo que María Victoria decide llamar a María, de Las Palmas, un miércoles a medio día, para ver si pueden ir a verla. Como el viernes se reúne el grupo de Las Palmas, María pone la llamada sobre la mesa y se descubre que Carlos es sobrino de Francisco, del grupo de Telde. Van a ver a Ana María, que así se llama la madre del niño, y hay una gran fiesta, pues por este niño están pidiendo la comunidad evangelista de Las Palmas, a la que pertenece la madre, el grupo de Telde y aquí en la comunidad. Es necesario decir que el niño vino a Madrid con graves problemas respiratorios y tuvo que estar en la UVI tres semanas primero con respiración asistida, entubado, y después bajo una campana de oxígeno. Los médicos dijeron a su padre que el niño estaba grave cuando llegó. Por ello, Carlos es una señal para el mundo de que para Dios no hay imposibles. Cuando venían a la Península en el avión, aunque ya estaba solicitada, para mayor seguridad de que la ambulancia estuviera al pié del avión, de Las palmas llamaron a Urgencias solicitándola y el aviso lo recogió Ana, del grupo de S.Blas. Otra señal de que el niño estaba cuidado hasta en los mínimos detalles. Justo al mes de la operación del niño, el sábado 23 de Mayo, Roque va a la celebración para dar gracias por la curación de Carlos y una de las lecturas del día es de Hechos 15,22-29, que dice: “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponeros más cargas que las indispensables: que no os contaminéis con la idolatría y os abstengáis de la fornicación”. Roque nos había comentado que el niño solía estar muy desasosegado y entonces que él le cogía de la mano y el niño se dormía profundamente. Cuando el padre, cansado de la postura, intentaba separarse, aunque lo hacía muy despacio, el niño volvía a desasosegarse y se despertaba. Uno de los días María Victoria le pudo comentar que esa actitud del niño podía ser una señal para él de lo que supone fiarse de Dios Padre, y cómo podía cambiar su vida. Roque se educó con los Salesianos y a los doce años tuvo una experiencia quemó mucho y desde entonces sólo ha creído en Dios. También le hemos anunciado que, a lo mejor, algún día, puede dar gracias porque esta historia de su hijo ha cambiado el rumbo de su vida, a pesar de lo dura que ha sido. |


