Amor
Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
 
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava nacionalizada india.
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FELIZ NAVIDAD PDF Imprimir E-mail
Escrito por Beradi   
Sábado, 24 de Diciembre de 2011 11:42

¡Navidad: Dios me ama!

Siempre me ha impresionado mucho la tendencia que tenemos los hombres para valorar lo accidental y olvidar lo esencial; para dar importancia a las cosas que no la tienen y quitársela a las que deberían tenerla; para apreciar lo que hace ruido e ignorar las cosas que llegan en el silencio.

Alguien ha escrito que oímos muy bien la tormenta que estalla sobre nuestras cabezas; que, afinando un poco el oído, logramos oír la lluvia que cae; pero que nadie logra escuchar el descenso de la nevada.

Así ocurre también en el mundo de las almas: percibimos estupendamente el dolor que es como una tormenta que estalla dentro de nosotros; si prestamos atención percibimos el paso del tiempo que nos va envejeciendo y que es como la lluvia que cae sobre nosotros. Pero nadie percibe la misericordia de Dios que cae incesantemente sobre el mundo como una nevada. Los hombres sufrimos por mil cosas sin importancia, y ni nos enteramos de que Dios nos está amando a todas horas.

Pues bien: la Navidad es como el tiempo en el que esa misericordia de Dios se reduplica sobre el mundo y sobre nuestras cabezas. Es como si, al darnos a su Hijo, nos amase el doble que de ordinario. Durante estos días de Navidad, todos los que tienen los ojos bien abiertos se vuelven más niños porque es como si fuesen redobladamente hijos y como si Dios fuera en estos días, el doble de Padre.

Pero ¿cuántos se dan cuenta de ello? ¿Cuántos están distraídos con las fiestas familiares que en estos días no se acuerdan de su alma?

Por eso yo quisiera en esta noche, invitaros a abrir vuestras ventanas y vuestros ojos, y descubrir la maravilla de que Dios nos ama tanto que se vuelve uno de nosotros. Y que viváis estos días de asombro en asombro.

Que os hagáis las grandes preguntas que hay que hacerse estos días y que descubráis que cada respuesta es más asombrosa que la anterior:

¿Qué pasa realmente estos días? Y la respuesta es que Alguien muy importante viene a visitarnos.

¿Quién es el que viene? Nada menos que el Creador del mundo, el autor de las estrellas y de toda carne.

¿Y cómo viene? Viene hecho carne, hecho pobreza, convertido en un bebé como los nuestros.

¿A qué viene? Viene a salvarnos, a devolvernos la alegría, a darnos nuevas razones para vivir y para esperar.

¿Para quién viene? Viene para todos, viene para el pueblo, para los más humildes, para cuantos quieran abrirle el corazón.

¿En qué lugar viene? En el más humilde y sencillo de la tierra, en aquél donde menos se le podía esperar.

¿Y por qué viene? Sólo por una razón: porque nos ama, porque quiere estar con nosotros.

Y la última pregunta, tal vez la más dolorosa:

¿Y cuáles serán los resultados de su venida? Los que nosotros queramos. Pasará a nuestro lado si no sabemos verle. Crecerá dentro de nosotros si le acogemos.

Dejad, amigos, que crezcan estas preguntas dentro de vuestro corazón y sentiréis deseos de llorar de alegría. Y descubriréis que no hay gozo mayor que el de sabernos amados, cuando quien nos ama es nada menos que el mismo Dios.

 

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